Domingo 7 de Marzo de 2010, 6:09 am horas |
Autor: Ernesto Rivas Gallont |
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SANTA TECLA. Mañana, lunes 8 de marzo, el Presidente Barack Obama de Estados Unidos recibirá en la Casa Blanca a su homólogo salvadoreño, el Presidente Mauricio Funes.
Es propicia la ocasión para hacer un recorrido por la historia de las visitas que mandatarios salvadoreños han realizado a Washington. A eso está dedicado este artículo.
La primera visita de un mandatario salvadoreño (en este caso, dos futuros mandatarios) a Estados Unidos que registra la historia, tuvo lugar en septiembre de 1823. La presidió el coronel Manuel José Arce, quien, con don Juan Manuel Rodríguez, que lo acompañaba, habían sido miembros de la primera Junta de Gobierno. Arce fue el primer presidente federal y Don Juan Manuel sería presidente de la República en 1824.
El presidente de Estados Unidos en aquel entonces, era James Monroe y la delegación de dignatarios salvadoreños tenía como objetivo proponerle al Presidente Monroe la incorporación de El Salvador como un Estado adicional de la Unión norteamericana.
No nos cuenta la historia, si los delegados salvadoreños se reunieron con el presidente norteamericano. Lo que registra es que el 11 de septiembre de 1823 presentaron las actas de incorporación a la Federación de los Estados Unidos, pero como la situación política de la Provincia centroamericana había cambiado cuando el Congreso Nacional Constituyente de Centro América declara independencia absoluta de las Provincias del Reino de Guatemala, optaron por regresar al país, sin haber cumplido su misión.
Pasarían 136 años, antes de que otro mandatario salvadoreño viajara oficialmente a Washington.
En un esfuerzo para mejorar las relaciones con Centroamérica, que habían sido ignoradas por su predecesor Harry S. Truman (1943-1953), el presidente Dwight Eisenhower (1953-1961) envió en 1958 a la región a su vicepresidente Richard Nixon y subsecuentemente a su hermano Milton Eisenhower, connotado intelectual, a la sazón presidente de la Universidad Johns Hopkins.
Con ese fin, Eisenhower invitó en 1958, en visitas separadas, a los presidentes electos Ydígoras Fuentes de Guatemala y Mario Echandi de Costa Ricas y, en 1959, a Fidel Castro, Premier del gobierno provisional, que recién en enero de ese año, había hecho su entrada triunfal a la Habana y todavía no se declaraba comunista, a Adolfo López Mateos de México, Arturo Frondizi de Argentina y José María Lemus, de El Salvador.
La visita del Presidente Lemus, que fue de “estado”, como fueron las de sus colegas, excepto Castro, tuvo lugar del 10 al 13 de marzo de 1959 y fue recibido con bombos y platillos, no solamente por Eisenhower y otros dignatarios, sino que por el Congreso norteamericano a quien se dirigió en un discurso público.
Lemus se hizo acompañar por una numerosa delegación, integrada por su primer designado a la presidencia, miembros de su gabinete y por la crema y nata del capital salvadoreño. A su regreso al país, correos de El Salvador emitió un sello postal con las imágenes de Eisenhower y Lemus, flanqueados por sus respectivas banderas. Y el viaje se le subió a la cabeza.
Desde entonces, Lemus se aisló de sus colaboradores y de sus obligaciones como mandatario y se dedicó a escribir numerosos libros y ensayos, desde Reflexiones Sobre el Quijote, pasando por Símbolos Patrios, El Gobierno de un Hombre de Bien, hasta Ejército y Doctrina Revolucionaria. El resultado no se hizo esperar y fue derrocado por un golpe militar el 26 de octubre de 1960.
Durante los siguientes 17 años, ningún presidente salvadoreño viajó oficialmente a Washington.
En 1977, del 6 al 9 de septiembre, el Presidente Carlos Humberto Romero, asistió con varios mandatarios centro y latinoamericanos a la firma del tratado del Canal de Panamá, logrado por los presidentes Carter y Torrijos de Estados Unidos y Panamá respectivamente. Fue su único viaje a Estados Unidos. Las relaciones del General Romero con Estados Unidos, fueron tensas, sobre todo en 1979.
José Napoleón Duarte, visitó Estados Unidos varias veces, primero como presidente de la Junta de Gobierno, del 19 de septiembre al 1 de octubre, en lo que se denomina una visita “privada”, habiéndose reunido con el Presidente Reagan el 21 de septiembre.
El Dr. Álvaro Magaña, como presidente provisional (1982-1984), viajó a Estados Unidos en visita “oficial de trabajo” del 16 al 18 de junio de 1983. El Presidente Reagan, quien simpatizó mucho con Magaña, le ofreció un almuerzo en la Casa Blanca, al que asistieron los principales funcionarios de su gabinete.
El 3 de agosto de 1982, se firmó el “Pacto de Apaneca”, en buena parte iniciativa de Álvaro Magaña, por el cual se forma un gobierno de Unidad Nacional. Sus objetivos eran la pacificación del país, su democratización, los derechos humanos, la recuperación económica, la seguridad y el fortalecimiento internacional.
Según la Comisión de la Verdad, “la incoherencia entre las fuerzas que conforman el gobierno y la dinámica del conflicto armado, no permite que durante la gestión del Dr. Magaña se realicen cambios sustantivos”.
Duarte vuelve a Washington, como presidente electo, en visita “privada” del 19 al 24 de mayo de 1984 y se reúne nuevamente con Reagan el 21 de mayo. En esta oportunidad, Duarte se reúne también con miembros de ambas cámaras del Congreso, donde es recibido con gran simpatía y promesas de apoyo (condicionado, por cierto). A partir de esta primera visita inicia una política abierta de programas masivos de asistencia económica y militar al país, los que, en su apogeo, llegaron a sumas que excedían $500 millones por año.
Del 13 al 18 de octubre de 1987, Duarte es recibido por el Presidente Reagan en una visita de Estado, seguramente la más solemne que con que haya sido honrado un presidente de Centro América. Durante esa visita tuvo lugar el famoso “beso a la bandera” que fue utilizado por la oposición política para calificar a Duarte como entreguista. Nadie se imaginó entonces que otros gobiernos que seguirían serían mucho más serviles a los Estados Unidos de lo que fue Duarte cuando, en un momento muy emotivo en medio de la recepción oficial en su visita de Estado, besó la bandera del país que había ayudado y estaba ayudando a El Salvador en su lucha por la democracia.
Posteriormente todos los presidentes de El Salvador han visitado al presidente de Estados Unidos y han sido recibidos como amigos. El presidente salvadoreño que más viajó a Washington fue Antonio Saca quien entabló una amistad política muy próxima con el Presidente George W. Bush hasta el último día del mandato de ambos.
Hoy es el turno de Mauricio Funes. Sin duda alguna el estilo de Funes es distinto al de cualquier otro presidente salvadoreño que haya visitado a su homólogo en la Casa Blanca. Entre Funes y el Presidente Obama hay ideologías comunes, en cuanto ambos se identifican con los sectores sociales más necesitados, y su empeño es mejorar la calidad de vida de las clases pobres y medias de sus países, aunque la diferencia entre uno y sea abismal.
A Funes lo distingue ser el primer presidente centroamericano que es recibido en la Casa Blanca por el Presidente Obama y en el lenguaje de simbolismos diplomáticos que Washington maneja, eso tiene un gran significado.
No hay duda que esta visita marca un hito en la historia de las relaciones entre ambos países.
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